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Tiroides y cabello

La glándula tiroides regula la velocidad del metabolismo en casi todos los tejidos, también en la piel y en los folículos pilosos. Por eso los trastornos de su funcionamiento se advierten a menudo primero en el cabello, a veces incluso antes de que aparezcan otros síntomas más llamativos.
Cómo influyen las hormonas tiroideas en el cabello
El folículo piloso no crece de forma ininterrumpida. Atraviesa ciclos: la fase de crecimiento o anágeno, una breve fase de transición o catágeno y la fase de reposo o telógeno, tras la cual el pelo cae y deja sitio a uno nuevo. En cada momento, la mayor parte de los folículos de la cabeza se encuentra en fase de crecimiento.
Las hormonas tiroideas, T3 y T4, influyen directamente en la duración de esas fases. Cuando su nivel se altera, un mayor número de folículos pasa prematuramente a la fase telógena. El resultado es una caída difusa: el cabello se aclara de manera uniforme por toda la cabeza y no siguiendo un patrón, como ocurre en la alopecia androgénica.
Por qué la caída se advierte con retraso
El pelo que entra en fase telógena no cae de inmediato. Permanece en el folículo dos o tres meses más. Por eso el aumento de la caída se hace visible solo unos meses después de que el trastorno hormonal haya comenzado. Lo mismo vale en sentido contrario: cuando la función de la glándula se regula, la mejoría no se ve enseguida, sino con un desfase parecido.
Hipotiroidismo: funcionamiento lento
Cuando la función tiroidea está disminuida, el metabolismo se ralentiza. Los síntomas que con más frecuencia recoge la literatura especializada incluyen:
- Cansancio y caída de energía que no se corrige con el descanso
- Sensibilidad al frío
- Aumento de peso sin cambios en la alimentación
- Piel seca y cabello seco y quebradizo
- Caída difusa del cabello
- Estreñimiento
- Hinchazón, sobre todo alrededor de los ojos
- Lentitud, dificultades de concentración, ánimo bajo
- Menstruaciones irregulares o más abundantes
En el hipotiroidismo más marcado se describe a veces también un aclaramiento del tercio externo de las cejas. Es un hallazgo que se menciona con frecuencia, pero no es obligado ni específico: puede aparecer también por otros motivos.
Hipertiroidismo: funcionamiento acelerado
Cuando la función está aumentada, el cuadro es en gran medida el inverso:
- Nerviosismo, irritabilidad, inquietud
- Ritmo cardíaco acelerado y sensación de palpitaciones
- Pérdida de peso pese a un apetito normal o aumentado
- Sensibilidad al calor y sudoración excesiva
- Temblor de manos
- Insomnio
- Deposiciones más frecuentes
- Cabello que se vuelve fino, blando y quebradizo
Tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo pueden provocar una caída difusa del cabello. El aspecto de la caída no dice de qué trastorno se trata: eso solo lo muestra el análisis de laboratorio.
Qué se analiza
El cribado básico es la TSH, la hormona hipofisaria que regula el funcionamiento de la tiroides. Si hace falta, se completa con T4 libre y T3, y ante la sospecha de una enfermedad autoinmune también con anticuerpos: anti-TPO y anti-Tg. En la tiroiditis de Hashimoto y en la enfermedad de Graves los anticuerpos suelen estar elevados.
Además, según el criterio del médico, se realiza una ecografía de la glándula. La interpretación de todos estos resultados corresponde al endocrinólogo o al médico de cabecera; los valores se consideran en conjunto, en el contexto de los síntomas, y no de forma aislada.
Cuándo acudir al médico
Si junto a la caída del cabello aparece un grupo de síntomas de las listas anteriores, sobre todo cansancio persistente, cambio de peso sin motivo, sensibilidad marcada al frío o al calor, o cambios en el ritmo cardíaco o en el ciclo menstrual, hablar con el médico y hacer los análisis básicos es un primer paso razonable. Lo mismo vale si hay antecedentes familiares de enfermedad tiroidea.
Qué ocurre con el cabello tras la regulación
Cuando la función de la glándula se estabiliza con el tratamiento adecuado, el ciclo del folículo suele volver poco a poco a la normalidad. En este tipo de caída los folículos no están destruidos por regla general: habían sido empujados temporalmente a la fase de reposo. La recuperación es lenta y se mide en meses, no en semanas, y es habitual que primero se advierta pelo nuevo y corto a lo largo de la línea de crecimiento.
También es importante lo siguiente: si la causa de la caída es hormonal, la solución está en regular las hormonas. Ningún producto cosmético puede sustituir ese tratamiento ni influir en el funcionamiento de la tiroides. El cuidado del cabello – sérums y ampollas, champús suaves, manipulación cuidadosa – actúa sobre el cuero cabelludo y el cabello y tiene sentido como apoyo, no como solución de la causa.
El cuidado del cabello en el periodo de recuperación
Mientras el trastorno se regula, el cabello suele estar más seco y quebradizo de lo habitual. Algunas cosas prácticas reducen el daño adicional:
- Un champú más suave y uso regular de acondicionador en la longitud
- Menos calor: temperatura más baja del secador, uso menos frecuente de la plancha
- Evitar peinados tirantes que carguen mecánicamente la raíz
- Aplazar los tratamientos químicos hasta que la situación se estabilice
- Desenredar desde las puntas hacia la raíz
En resumen
- Las hormonas tiroideas regulan el ciclo de crecimiento del pelo; un trastorno empuja los folículos a la fase de reposo.
- La caída es difusa, por toda la cabeza, y llega dos o tres meses después de la causa.
- Tanto la función disminuida como la aumentada pueden provocar caída del cabello.
- El diagnóstico se establece por laboratorio: TSH, T4, T3 y, si hace falta, anticuerpos.
- Tras regular la función, el cabello suele recuperarse de forma gradual.
- La cosmética no influye en el funcionamiento de la tiroides y no sustituye al tratamiento.
El texto tiene carácter informativo y no constituye consejo médico ni base para el autodiagnóstico. Para la interpretación de los síntomas y de los análisis, diríjase a su médico.
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