Cuidado del cabello y caída

Ferritina, hierro y cabello

Tubo de ensayo con muestra de sangre para el análisis de ferritina

La ferritina es una proteína que almacena el hierro en el cuerpo y constituye el mejor indicador aislado de las reservas de hierro del organismo. En el contexto del cabello se menciona con frecuencia, porque el aumento de la caída del cabello en mujeres en edad reproductiva coincide a menudo con unas reservas de hierro bajas, y eso incluso cuando el hemograma, incluida la hemoglobina, es del todo normal.

Qué es la ferritina y por qué se mide

El hierro no circula libre por el organismo. Se une a proteínas, y la ferritina es la que lo almacena en el hígado, el bazo, la médula ósea y otros tejidos. Cuando el cuerpo gasta más hierro del que incorpora, primero se vacían esas reservas y solo más tarde descienden la hemoglobina y los eritrocitos.

Por eso el análisis puede tener este aspecto: hemoglobina normal, eritrocitos normales y ferritina baja. Ese estado se denomina sideropenia sin anemia, es decir, déficit de hierro en las reservas. El hemograma clásico no lo detecta. Solo lo revela la medición de la ferritina, habitualmente junto con el hierro sérico, la TIBC y la saturación de transferrina.

Valores de referencia y el «analísis normal»

El límite inferior del rango de referencia de la ferritina en los laboratorios suele situarse en torno a 10–15 ng/ml para las mujeres. Ese límite está fijado para descartar la anemia, no para describir el estado óptimo del cabello o de la energía. Por eso ocurre que un análisis esté formalmente «dentro del rango de referencia» y la paciente siga sintiéndose cansada.

En la literatura dermatológica se discute desde hace tiempo qué valor de ferritina es relevante para el cabello. Los límites propuestos varían de un estudio a otro y no existe un umbral único y generalmente aceptado. Una parte de las investigaciones encuentra relación entre la ferritina baja y la caída difusa del cabello en mujeres, mientras que otros trabajos no confirman ese vínculo. La conclusión que se extrae es prudente: una ferritina baja es un hallazgo que merece ser considerado, pero no explica automáticamente toda caída del cabello.

Cómo influye el hierro en el folículo piloso

El folículo piloso está entre los tejidos metabólicamente más activos del cuerpo. Las células de la matriz del folículo se dividen con extraordinaria rapidez, más deprisa que la mayoría de las células del organismo. Esa división exige un suministro constante de oxígeno y energía, y el hierro es parte integrante de la hemoglobina que transporta el oxígeno, además de varias enzimas implicadas en la síntesis del ADN.

Cuando las reservas de hierro descienden, el organismo prioriza. El cabello no es un tejido vital, de modo que los recursos se redirigen hacia lo que sí lo es. La consecuencia práctica es que un mayor número de folículos entra prematuramente en telógeno, la fase de reposo del ciclo. Unos meses después eso se aprecia como un aumento de la caída, un mecanismo que se describe como efluvio telógeno y que se explica con más detalle en el texto sobre la caída del cabello.

El retraso del efecto

El desfase temporal es motivo de mucha confusión. El suceso que agotó las reservas de hierro – un parto, menstruaciones abundantes durante varios meses, una alimentación restrictiva, una operación – ocurre dos o tres meses antes de que la caída se haga visible. Por eso la causa se busca a menudo en lo que sucede ahora y no en lo que sucedía en primavera.

Quién tiene mayor riesgo de ferritina baja

  • Mujeres con sangrado menstrual abundante o prolongado
  • Mujeres embarazadas y después del parto, cuyas necesidades de hierro son bastante mayores
  • Personas con alimentación vegetariana y vegana, porque el hierro no hemo de origen vegetal se absorbe peor
  • Personas con celiaquía, enfermedad inflamatoria intestinal o tras cirugía bariátrica
  • Personas que siguen dietas restrictivas durante mucho tiempo
  • Deportistas de resistencia, por las mayores pérdidas y las necesidades aumentadas

La ferritina no siempre es fiable

Conviene conocer también la otra cara. La ferritina es un reactante de fase aguda: aumenta en presencia de inflamación, infección y en algunas enfermedades crónicas. Eso significa que en una persona con un proceso inflamatorio activo la ferritina puede parecer normal o incluso elevada aunque las reservas de hierro sean en realidad bajas. Por eso el resultado nunca se interpreta de forma aislada, sino junto con la PCR, el hemograma y el cuadro clínico completo. La interpretación corresponde al médico.

El hierro en la alimentación

El hierro de los alimentos existe en dos formas. El hierro hemo de la carne, el hígado y el pescado se absorbe bastante mejor. El hierro no hemo de las legumbres, las verduras de hoja oscura, las semillas y los cereales integrales se absorbe peor, pero la absorción mejora cuando en la misma comida hay vitamina C, por ejemplo lentejas con pimiento o limón.

En sentido contrario actúan el café, el té negro y el verde, así como los preparados de calcio tomados con la comida. Su consumo simultáneo reduce el aprovechamiento del hierro de los alimentos.

Sobre la suplementación

Los preparados de hierro no se toman «por si acaso». Un exceso de hierro en el organismo no es inofensivo y en algunos trastornos hereditarios, como la hemocromatosis, resulta claramente perjudicial. La decisión sobre la suplementación, la elección del preparado y la duración de la toma corresponde al médico, según los análisis. Lo mismo vale para los controles con los que se sigue la respuesta.

Dónde queda el cuidado del cabello

Esta es una distinción importante. Si el cabello está en efluvio telógeno por una ferritina baja, la solución está en corregir el déficit: un producto cosmético no puede sustituir al hierro. El cuidado del cabello y los preparados cosméticos, incluidos los sérums y ampollas y las formulaciones peptídicas, actúan en la superficie del cuero cabelludo y del cabello; no influyen en las reservas de hierro del organismo y no sustituyen el abordaje médico.

El orden práctico es por tanto sencillo: primero se determina si hay algo sistémico que pueda corregirse y solo después se plantea la rutina de cuidado.

En resumen

  • La ferritina muestra las reservas de hierro y puede estar baja aunque el hemograma sea normal.
  • El folículo piloso es metabólicamente exigente, por lo que reacciona al déficit de hierro antes que la mayoría de los tejidos.
  • El efecto se ve con dos o tres meses de retraso respecto a la causa.
  • La ferritina sube con la inflamación, así que el resultado se interpreta en contexto y por el médico.
  • Los suplementos de hierro se toman solo a partir de los análisis y con recomendación médica.
  • El cuidado cosmético no sustituye la corrección del déficit.

El texto tiene carácter informativo y no constituye consejo médico, diagnóstico ni recomendación de tratamiento. Para la interpretación de los análisis y un eventual tratamiento, diríjase a su médico.

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